Aquellos sueños fueron tomando forma....... Día tras otro me encontraba llena de deseos y la vida me los ponía a mi servicio. Pasaron muchas lunas llenas de esperanza y la sabiduría de mi buena hermana me fue formando un camino. Yo pretendía ser danzadora pero ello en el momento en el que vivíamos era difícil de asimilar para mi condición social, ella siempre me decía:
--------Sigue, no desesperes que todo llegará.
--------Estoy abrumada Isis. Pronto papá me querrá desposar y me pondrá como a las gallinas en el mercado en venta, y tendré que consentir toda la vida estar atada a un viejo mercader, o a un acomodado y gordo terrateniente. Me moriré de pena.
--------No te preocupes que aunque sea lo último que haga yo, tú no tendrás esta suerte, ya bastante sufro al lado de Ciro; no solamente es viejo, también es feo y bebe (aunque eso es un mal de hombres); a padre sólo le agradaron sus riquezas. Confío que no fallezca yo antes que él, pues si así fuera, Dios no fuese justo. Llevo siendo su consorte trece años (la mitad de mi camino) y estoy hastiada de sus traiciones y devaneos con la servidumbre; cuando soy yo quien pago a las pobres sirvientas, y las buscan tetonas ignorantes como a él le gustan, para que me deje en paz y no me acose el gordo éste. Muy feliz los primeros tres años. La verdad es que pensé estar enamorada; ahora lleva unos meses mucho más tranquilo, será la edad.
--------¿Cómo son tan ineptos los hombres hermana mía... ?
--------Más que ineptos son solamente consortes y ello significa lo mismo que alimaña.
--------Por favor, no me dejes a la suerte de Padre, moriría enjaulada sin poder crear mi anhelo.
--------Tú sigue bailando y que no sepa lo que tramamos.
--------No sé que podría hacer sin ti, ¡me das tanta fortaleza para poder seguir, hermana mía!. Te quiero. Las dos mujeres estaban abrazadas en los jardines de la gran fortaleza de Ciro, un acaudalado hombre que vivía en lo alto de la colina llamada Monte Olimpo, que dominaba un rico puerto en el Mar Egeo frente a la costa del Imperio Persa. Era un lugar muy visitado por ricos comerciantes de todo el Mediterráneo. Estaba entre las ciudades de Larisa y Katerini, en él podías ver lo grande que podía ser el mundo, ya que desde todas las culturas se desplazaban a sus costas para comerciar con todo tipo de mercancías, ricas alfombras de países orientales y árabes, bronce, oro, piedras preciosas, cristales soplados y ricamente elaborados. Más todos los artesanos que trabajaban dichas mercancías, para hacer todo tipo de aderezos, para enriquecer las tablas y los aposentos de los más acomodados burgueses del mundo, así como las alhajas más bellas que los adinerados podían obtener; en este puerto no sólo había comerciantes también había hermosas damas, y hembras de goce... El visitante siempre salía abrumado con las riquezas del lugar, ya que era una plaza de mucha estima entre los navegantes y mercaderes de estos mares. Estas dos mujeres, a su vez, eran las dos únicas herederas de una gran dote, ya que su padre era uno de los comerciantes más ricos. Su centro comercial estaba en Atenas pero él vivía casi todo el tiempo en los mares y su rincón privado lo tenía en Caláis (isla de Eubea), al igual que Ciro, era un hombre con infinito poder, el cual dominaba la entrada a los Mares Egeo, de Levante, de Mármara, Negro, El Azor y el Mar de Creta, teniendo también mucho poder en los Mares Adriático y Jónico. Sólo ellos eran los que tenían el control íntegro de este paraíso comercial, ellas estaban de acuerdo en todo, no solamente eran bellas, sino mujeres muy cultivabas e instruidas. Ya desde muy niñas, con su familia, habían viajado por toda la cuna del mundo. El Mediterráneo era la mejor herencia que les podían dejar sus antepasados. EgeaGea era la más pequeña de las hermanas y desde muy niña siempre tuvo la protección de Isis. No-solo había sido su hermana mayor, sino que también había hecho de madre, ya que quedaron huérfanas en el cuarto parto de ésta. El segundo fue un niño y nació muerto. El último también fue un varón y la mató. Su padre se centró en los negocios y en seguir enriqueciendo las dotes de estas dos hermosas hembras.
Isis había jurado en el lecho de muerte de la bella esposa y madre, que sería el apoyo y consejo de su hermana Gea, que en aquellos momentos era tan sólo un bebé. Así había sido siempre; y cuando su padre la desposó con Ciro (un sultán turco con antecedentes Otomanes de la península de Crimea), como si fuera su hija, fue a vivir con ellos.
La sutil y hermosa pequeña del acaudalado Turku, estaba siempre entre los músicos del gran palacio que poseía Ciro. Entre ellos había crecido y siempre estaba muy feliz y dichosa. Su vida era el baile y su hermana Isis lo tenía muy claro. Ella había sido encerrada viva en aquel palacio entregando su vida para seguir atendiendo y ayudando a enriquecerse a su esposado, y al padre, ya que los dos controlaban el comercio de aquellos mares. Su hermana pequeña no tendría que pasar por esas humillaciones, ellas dos eran lo suficientemente ricas para que EgeaGea no tuviera que servir a nadie. Además, su nombre (como bien su madre había elegido para ella), la excluía del servicio. Ella era Reina de su vida y su madre en el lecho de muerte, le dijo a Isis que luchara porque así fuera.
EgeaGea siempre estuvo en aquel palacio con los mejores músicos que pasaban por aquellos mares. Para este evento habían hecho traer a los Jenízaros, que formaban la mejor orquesta. Sus instrumentos eran los tambores, timbales, zurna, boru o trompas de metal, platillos y campanillas. Actuaban en eventos oficiales, recepciones de embajadores, coronaciones de sultanes, convocatorias de consejo y festivales. Anunciaban también los cinco rezos diarios musulmanes. La mezcla de oriente y occidente estaba siempre presente en nuestro hogar. Para esta cena ya que era Pitia la bailarina, serían ellos los músicos. Era todo un ritual el que se ofrecería esa noche en el gran salón. Pertenecían a la unidad de élite militar Otomano. La posibilidad de ser ilustrada en el arte de las danzas por tan honorables músicos y las más bellas bailarinas, que su padre y el esposado de su hermana compraban, era todo un privilegio. Esta bella mujer estaba dando unos pasos en su vida sobre un terreno que no conocía plenamente por su juventud; pero la vida le iba a dar unas pistas a seguir que debía conocer, ilustrarse en ellas, aprender y sacar de su interior para darlas en bien de su estirpe, sangre y pueblo. Así era todo en aquellos mares misteriosos, preludio de grandes rituales mágicos.
Isis siempre que salía a pasear por las costas de aquellos arrecifes, se llevaba a su pequeña hermana, y juntas daban rienda suelta a las más atrevidas ilusiones que sus mentes tenían. Un día en uno de los más bellos atardeceres que la naturaleza ponía en sus pupilas, EgeaGea le dijo a su bondadosa hermana:
------- Quisiera navegar por esos mares que tú me cuentas. A los que cuando eras pequeña padre y madre te llevaban.......
Isis era una gran narradora de relatos llenos de belleza y de gran sensibilidad. Amores mágicos, hombres rubios, sensibles y fuertes llenaban su mundo, lleno del horror por tener que dormir en los aposentos de su gordo esposo por lo menos dos días a la semana, ya que del resto se encargaba la servidumbre y su fuerte dolor de cabeza, así ella podía soñar con su varón, su libertador; no eran esclavas por su abolengo social pero en el fondo, eran las más grandes cautivas, ya que no tenían libertad para poder volar, y ella sabía lo que era volar y tener libertad. Su madre había sido una gran mujer enamorada de su padre. De jóvenes viajaron por todos los mares consiguiendo las riquezas suficientes entre los dos, para volver y aposentarse otra vez en su Mar Jónico donde estaban las raíces de Teseo, el padre de Turku. Su madre Elizabeth era de una cuna de la cual muchos viajeros sabían de ella, ya que llegó a estas costas en un naufragio de un gran Galeón de las colonias Jonias del oeste del Mediterráneo. Llevaba en su cuello colgado un rico camafeo el cual sirvió para poderla criar con dignidad. La madre de Turku fue la mujer que le dio la vida y la protegió; ellos dos se criaron juntos y se amaron desde niños. Cuando murió Teseo el más rico por aquellos lugares, él y Elizabeth contrajeron matrimonio apoyados por la madre de éste (Dalila), una mujer que ya sufrió el estar casada con un hombre rico que no era su amor. De la bella Dalila se contaban maravillosas proezas ya que era una mujer que ayudaba al pueblo desinteresadamente. Eso era lo único que le hizo sentirse feliz y dichosa; aunque en aquellos días la vida no era así y las mujeres asentían con los acuerdos familiares, porque los pactos de comercio eran lo más importantes para que las familias acaudaladas enriquecieran sus arcas. Elizabeth era, como su familia, una gran navegante y había hecho que Ciro en su juventud la llevara a conocer de donde provenía. Habían navegado por los Mares Líbico, Ligúrico, Golfo de Lion y Alborán, volviendo a estos mares felices; pero ella enfermó y su poca salud la llevo muy lejos, donde jamás volvió. Estaba muy enamorado de ella: era su sueño y su vida era su Amor. Por esto estas dos mujeres sabían lo que significaba el Amor; lo llevaban en sus genes y su estirpe era de muy alto abolengo para ser sumisas sin estar preparando su evasión (por lo menos en sus mentes libres).
-------¡Algún día encontraremos al capitán que nos guíe lejos de aquí!
Ese era el sueño de estas dos ricas damas de una corte llena con los horrores de la esclavitud. No importaba el rango; la esclavitud existía siempre.
-------Prométeme que iremos juntas, que no me dejarás aquí.
La pequeña Gea tenía mucho miedo de todo lo desconocido, ya que Isis la había protegido siempre como una madre.
-------Siempre estaremos juntas pequeña.
Se abrazaban en un cálido y amoroso enlazo lleno de fe; ellas dos conseguirían sus sueños. El atardecer culminaba en el horizonte lleno de esperanzas, el color rojizo y gris les daba él ultimo soplo de vida del día. Gea ayudaba a incorporarse a Isis embarazada por primera vez. Siempre había estado intentando el no tener descendencia de Ciro, pero el destino no le había ayudado a conseguirlo; por lo menos eso era lo que ella quería, ya que un hijo le quitaría la posibilidad de escapar. Estaba muy adelantada y el peso le impedía el estar ya ágil, pero por el contrario, también el sentimiento de la maternidad llenaba su espacio y le hacia mucho más libre con su esposo. Era una buena excusa para no estar mucho tiempo a su lado. Ciro, siendo un rico comerciante, no tenía más remedio que atender a sus compradores y leales discípulos de sus antojos, era muy mujeriego y adicto a los placeres mundanos. Ello lo convertía en un personaje alejado de su vida personal, como ya comentamos uno o dos días a la semana y eran los días en los cuales se tenían que ver. En ellos Isis tenía que organizar al personal de servicio para sus continuas fiestas. Así era como se hacían los negocios, ricos manjares y todo tipo de divertimientos, fuegos malabares, músicos, bellas bailarinas y mujeres de entretenimiento. Esta era la parte que a ella le tocaba llevar de la morada que compartía con Ciro. Su avanzado estado hasta era una buena excusa para no asistir a ellas.
-------Acaba de llegar un rico mercader de Epiro. Ciro dice que es un rudo hombre de pelo blanco, salvaje y atrevido comerciante. Esta noche tenemos fiesta y tengo que dar los últimos retoques. Él quiere que venga Pitia a bailar. La conoció en otros viajes y sabe que ahora es propiedad de papa. Fue muy listo al comprar a esa esclava. Ella les trae muchos comerciantes para seguir enriqueciéndose. Le he dicho que la traiga esta noche, es decir, que te va a tocar sentarte a su lado, ya que yo por mi estado prefiero estar en mis aposentos. Estarás entre padre y este comerciante. Es una de tus primeras apariciones en sociedad: ¡estarás bellísima!. He mandado que te traigan sedas en colores turquesas y ricos adornos de oro. Hoy tú serás la reina, (bella damisela), la anfitriona del Palacio.
--------¡Prométeme que me ayudaras siempre!. Sin tus consejos jamás llegaría a ser libre.
--------Egea, tú naciste libre.
Era más que amor, el compromiso que en el lecho de muerte esta joven mujer había hecho a su madre.
--------¡Démonos prisa!. No quiero enojar a Ciro. En el fondo, sé que él y padre se quieren a su manera; y yo sé darles lo que necesitan. En momentos en los cuales juegan con mercancías tan llenas de valor para ellos, tú debes aprender todas estas cosas, ya que algún momento serás tú quien organice estas fiestas. Yo me tendré que dedicar en breve a este retoño que llevo en mis entrañas, y nuestro sueño vendrá en breve, ¡son muy viejos ya los dos!.
Miraba y acariciaba su vientre con verdadero amor. Ahora iba a ser el momento de ser madre (aunque dicha tarea llevaba quince años ejerciéndola con su pequeña y delicada hermana), las dos eran muy felices juntas. Los sueños de las dos eran los mismos: -¡libertad... !
Era cierto. Les podían quedar veinte años más de vida como mucho a ambos. Bueno, pensando en esto me mareaba. ¡Toda una vida!. Los enterraría hoy sin esperar a un nuevo amanecer. Queríamos a mi padre porque era de nuestra sangre, pero sabíamos las dos que si mi madre hubiera vivido, jamás le hubiera obligado a Isis a hacer este matrimonio por intereses. Ciro era el único comerciante que le podía hacer sombra a padre y se lo quitó de en medio haciéndose aliado de él. Mi hermana Isis era la más bella flor de estos arrecifes. Y se la entregó como el que vende a una vaca, ¡el muy cabrón!. Lo odiaba por ello. Era un bebé cuando se casaron, pero viví en mis carnes él verla entristecida y humillada. Sólo por complacerle a él y a sus bienes, los cuales fueron mucho más grandes con este casamiento, ya que le ofreció un buen pico en piedras preciosas de todos los negocios que hiciera, Ciro era el más rico comerciante del Mar Negro. Lo controlaba todo. El oro, la plata y las piedras preciosas eran su patrimonio. Cuando se casó con Isis era ya un hombre de más de sesenta años. Estaba podrido de dinero y mi padre siguió enriqueciéndose con todos sus negocios, por todos estos mares que mi padre dominaba y eran la puerta de otros más grandes. La verdad es que se ayudaron los dos muy inteligentemente, para su bienestar; pero castraron la libertad de Isis y ahora estaba viendo en las carnes de mi hermana cómo tenía que estar sodomizada a sus intereses por siempre, ya que la descendencia era lo que más quería Ciro. Y mi padre, si era un varón, sería el más rico heredero de todos los mares, dominará todo el Mediterráneo; pero Isis estaba obligada a criarlo cerca de ellos y, por su puesto, su cárcel de oro y piedras preciosas no eran su sueño.
-------Entonces esta noche veremos a la hermosa Pitia. ¡Me imagino que vendrán los mejores músicos del cortejo real de Grecia!. Te oí comentarlo hace días con ella.
-------Solamente bailaría con ellos. Es una sibarita de la belleza nata y sólo ellos saben tocar sus más bellas canciones para que las baile. Fíjate muy bien en como lo hace, ya que por mucho que he insistido por tu educación dentro de este arte, ella se sigue negando a enseñar sus más ricos secretos, y padre la protege. No puedo conseguir nada más. Es la primera vez que la vas a ver sin estar escondida entre las cortinas. No tendrá más remedio que bailar frente a ti. Por esto yo me indispondré y tú ocuparás mi lugar.
--------No sabes como te lo agradezco, ¡hermana eres maravillosa!. Siempre piensas en todo.
--------¡No solamente eres mi hermana!.
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